Durante años hemos visto de todo: proyectos técnicamente impecables que nadie acaba usando y proyectos sencillos que transforman la forma de trabajar de una empresa. La diferencia casi nunca está en la tecnología. Está en cómo se resuelven las fases clave, en el equipo que se construye alrededor del proyecto y en el ritmo de trabajo semana a semana.
Las fases donde un proyecto se gana o se pierde
No todas las fases pesan lo mismo. Estas son las que, si salen mal, arrastran todo lo demás:
- Discovery. Hay que entender cómo trabaja hoy tu equipo, además de lo que pide. Un discovery con prisas acaba en una plataforma que replica los problemas de siempre con mejor interfaz.
- Diseño de la solución y del modelo de datos. Las decisiones que se toman aquí son las más caras de cambiar después. Un objeto mal planteado o un proceso sobre-automatizado se paga durante años.
- Migración de datos. Siempre lleva más trabajo del previsto. Si los datos llegan sucios, la confianza en la herramienta se pierde el primer día.
- Pruebas con usuarios reales. Hay que validar con quien va a usar el sistema, y no solo con quien lo ha pedido.
- Go-live y primeras semanas. El arranque no cierra el proyecto. Las semanas siguientes deciden si el equipo adopta la herramienta o vuelve al Excel.
El equipo importa tanto como la tecnología
Un proyecto de Salesforce no lo saca adelante el partner en solitario. Funciona cuando se forma un equipo mixto desde el primer día. Del lado del cliente, hace falta un responsable de negocio con capacidad de decisión y usuarios clave de cada área. Del nuestro, consultores y arquitectos que entienden tanto la plataforma como tu negocio.
Formar a ese equipo va mucho más allá de un curso la semana del arranque. Tu gente participa en el diseño, prueba lo que se construye y entiende por qué funciona como funciona. Así, cuando el proyecto termina, el conocimiento se queda en tu casa.
Nuestro objetivo es que, al acabar, tu equipo pueda administrar y evolucionar la plataforma sin depender de nosotros para cada cambio.
Entregables semanales: nada de cajas negras
Uno de los mayores riesgos de una implantación es pasar meses sin ver nada y descubrir al final que lo construido no era lo esperado. Por eso en Horizon CX trabajamos con entregables semanales que aportan valor desde el primer día:
- Cada semana enseñamos algo funcionando: una pantalla, un proceso, un informe.
- Recogemos tu feedback en el momento y ajustamos antes de que el cambio salga caro.
- El avance, los riesgos y las decisiones pendientes están siempre a la vista.
Los problemas aparecen cuando todavía son pequeños, y tú ves crecer el proyecto en lugar de esperar a una gran entrega final.
Algunas preguntas que te ayudarán a elegir
Elegir partner tiene mucho de encontrar con quién te entiendes. Antes de decidir, merece la pena sentarse a hablar con calma. Estas preguntas suelen ayudar a que esa conversación sea útil para los dos:
- ¿Qué personas van a estar en el día a día del proyecto y qué experiencia tienen en un sector como el mío?
- ¿Cómo os gusta arrancar? ¿Cuánto tiempo dedicáis a entender cómo trabajamos?
- ¿Con qué frecuencia iremos viendo avances?
- ¿Cómo acompañáis a nuestro equipo durante el proyecto y después del go-live?
- ¿Podemos conocer algún proyecto parecido al nuestro?
Hablemos de tu proyecto
En Horizon CX somos partner Summit de Salesforce y trabajamos como una extensión de tu equipo: cerca, con total transparencia y comprometidos con que el proyecto genere un impacto real en tu negocio.
Escríbenos y te contamos cómo plantearíamos el tuyo.